El nacimiento de la duda

Feb #001

Muerto pero mío, pensó el inquisidor.

Se les había ido la mano. Creyó no obstante haber oído al reo pronunciar una confesión antes de que se precipitara su muerte; entremezclada con los ásperos alaridos, las suplicas enervantes y los gemidos y los suspiros.

No te equivoques, hijo. El muerto es nuestro, dijo una voz solemne en su cabeza.

Al inquisidor le recorrió un escalofrío. No lograba discernir si aquel que hablaba era Dios o era el Demonio.

Texto: Alex Nogués Otero

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