Marzo #005

M.V.

BORISENKO

La família Borisenko había conocido épocas de mayor gloria. A principios del siglo diecinueve, cuando el tatarabuelo Sergei, el gran terrateniente de Volgogrado, se codeaba con los ministros del Zar Nicolai I. Y sin remontamos tan atrás, cuando el cosmonauta Anatoli Borisenko completó su primera misión espacial. Hoy, entre llantos y derrotas, le despedían para siempre. Como ocurrió con las tierras hacía ya un tiempo, las cenizas de Anatoli se repartieron. Una parte descansaría algunos años más en una minúscula urna colgada de un collar entre los abundantes pechos de Yelena, su segunda mujer. Otra parte, seguiría las aguas aun limpias del río Don, en recuerdo de las jornadas de pesca que compartió en su niñez con su querido hermano. Y la otra, ascendía tímidamente en un globo, esperando llevar a Anatoli allí donde le correspondía: lo más cerca posible de las estrellas.


Texto: Alex Nogués Otero

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