La coleccionista

Febrero #001

Al principio pensó que la vida le había regalado eones de vejez. Pronto pensó que aquello no era precisamente un regalo. Más tarde, simplemente se olvidó de pensar en eso y en tantas otras cosas.
Cada día María, tras adecentarse y desayunar sus migas en café con leche, cogía un trapo y trabajosamente caminaba hasta la cómoda del salón. Quitaba sin prisa el polvo de su colección de cajas y después repasaba las fotografías que tenía dispuestas en aquel pequeño pero abarrotado altar. Intentaba recordar. Tan solo chispazos.
-¡Cuánto polvo, María! – se quejaba antes de sentarse en su vieja butaca.
Polvo sobre las cajas.
Polvo dentro de ellas.
Y su memoria, polvo fino que la brisa del tiempo se llevó lejos.

Texto: Alex Nogués Otero

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