Octubre 2012

Recordando aquello que nunca jamás sucedió
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El fin del mundo estaba ahí, al alcance de nuestros ojos, solo que optamos por no mirar, por mantenernos, ni que fuera un ratito más, en aquel cuarto dónde no éramos nosotros, dónde éramos felices. Cuando toda aquella situación explotó ante nuestras narices, cuando la cruenta realidad nos forzó a separarnos, no éramos los mismos, y todo lo vivido en aquel oscuro cuarto, debía quedar relegado al más profundo olvido, porque si el mundo descubría que fuimos uno solo, y que aun conservábamos, ni que fuera un solo resquicio de aquel sosiego y aquella alegría, nos lo arrebatarían, y nos lo harían pagar caro, muy caro.


Foto: M.V. Texto: Julia Leirado

El otro lado
 
 
 
 
 
Escena.
Nada. Paisaje casi lunar. Como de la nada, allí, tras la ventanilla, está. Un tren que para en una vía sin andén. Demasiada casualidad. La norma dicta que el orden lógico es persona, ventanilla, paisaje. Esta vez lógica se desordena. Y el orden de los factores altera el producto. Paisaje, ventanilla y persona.

Todo.
La pirueta de intentar encontrar el centro del círculo. El continente. El ansiado todo. (En el todo, siempre aparece. Como un reflejo, como un fantasma. Como una marca de agua. Imborrable.)

Pasos.
De golpe millones de pensamientos, sin ninguna relación aparente.

Algún incauto pensará que un valle es un paisaje vacío. Y que un páramo no es más que un lugar sin demasiado que ver. Que una mesa de café con un único cliente es triste y que nada vale la pena si no hay con quien compartir el momento.

Preguntas.
Las piernas se encaminan, hacia la ventanilla, pero dando un vasto rodeo. Para no ser visto. Una vez se atrevió a contestar a la aristotélica pregunta de
-¿Qué cambiarías?

Contestó algo parecido a
– Mi sinceridad. Bueno y mis ojos.

Por eso los quiere apartar. De la confrontación. Del irremisible cruzar. Porque en ese momento, se sabrá perdido.
Respuestas.

El Sol se paraliza. Se congela el aliento. Llueve. Dentro y fuera.

– Hay lluvias que una vez te han calado, nada te puede secar – musitas… Nadie más te oirá… O eso crees…


Foto: M.V. Texto: VGC

Calma
 
 
 
 
 
 
 
La lluvia sólo ha dejado el reflejo.

Miro el paisaje desde el banco ahora vacío. El cielo está despejado y azul. Los árboles aguardando. A un lado la carretera y al otro el pasado.

El mar está en calma.

Mis tobillos mojados…

y tú ausente.


Foto:Noemí López. Texto: Duczen

Triste y azul
 
 
 
 
 
 
 
 
Infeliz.
Esa mirada…parece inteligente…
¿Qué debe pensar todo el día ahí? Tan hacinado. Tan observado. Tan solo.
Seguro que el pobre extraña la libertad. Qué lástima…
Esa mirada….

El hombre se aleja del acuario. Y el pulpo, que no logra dejar de pensar en los hombres.


Foto: Annick Galimont  Texto: Alex Nogués Otero

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